Zeus llega al Olimpo con una herida de origen: su propio padre, Cronos, intentó matarlo. Sobrevivir a ese mandato de destrucción lo convierte en un dios estratégico. La infancia de Zeus está protegida por Amaltea, ninfa mitad cabra mitad pez, que lo alimenta con miel y leche mientras Rea lo oculta. Cuando Zeus crece, derroca a su padre, y se hace cargo de los cielos, convierte a Amaltea en la constelación de Capricornio, la misma figura zodiacal que lleva como regente al dios que quiso matarlo. El símbolo y su amenaza conviven en el cielo para siempre. Es una imagen que dice mucho sobre cómo Zeus administra su historia.
La trama de poder que organiza Zeus tiene una lógica precisa: divide, enfrenta y recupera. Nunca cede ni se muestra del todo. Su impunidad es puro cálculo. Cuando Heracles libera a Prometeo con su flecha, Zeus lo tolera porque la gloria de su hijo favorito es también su propia gloria. Nada ocurre en el Olimpo fuera del cálculo del padre. Acá el punto a destacar es que Zeus, siempre es descubierto en sus estrategias, siempre queda en evidencia su comportamiento abusivo —es decir, comete acciones que instan a otros a vengarse o a tomar represalias. Zeus es casi un provocador. Podemos pensar que provoca a los demás porque es impune, o que lo hace con la intención estratégica de mantener el poder del Olimpo.1
Su águila —Etón, que significa resplandeciente— es el instrumento del castigo más famoso de la mitología, es la que devora el hígado de Prometeo día tras día, en un bucle temporal que solo Heracles interrumpirá. El hígado era, para los antiguos, la sede de las emociones y el deseo; lo que Zeus castiga en Prometeo es el impulso de dar lo que le corresponde al Olimpo. La diferencia entre Zeus y Prometeo es exactamente esa: uno se responsabiliza de mantener lo que adquirió; el otro lo ofrece y paga por ese gesto.
La serie Succession (HBO, 2018–2023) es el espejo contemporáneo más preciso del motivo Zeus. Logan Roy no acumula poder para disfrutarlo, lo acumula para perpetuarlo, para garantizar que el sistema que él encarna no dependa de ningún individuo en particular, ni siquiera de él mismo. Al igual que Zeus, puede sufrir calamidades y estar al borde de la muerte, pero no va a ser tan sencillo que abandone su lugar. Para esto, divide y enfrenta a sus hijos e incrementa su influencia a través del uso de su impunidad. Identificar en Logan el motivo Zeus equivale a pensar en un personaje cuyo verdadero objetivo es conseguir que el poder no cambie de manos. Por esto, tanto Zeus como Logan son, en esencia, conservadores.2
Pathosformeln visualesJean-Auguste-Dominique Ingres, Júpiter y Tetis (1811)
Musée Granet, Aix-en-Provence
Zeus en majestad absoluta, la cabeza vuelta hacia otro plano, mientras Tetis suplica a sus pies con el cuerpo en torsión. El dios no mira a quien le habla. Pathosformel de la soberanía inaccesible: el poder nunca mira a la misma altura. La desproporción entre la escala de Zeus y la de Tetis es extrema y deliberada, el suplicante se achica ante el soberano.
Peter Paul Rubens, Saturno devorando a su hijo (c. 1636)
Museo del Prado, Madrid
Cronos —padre de Zeus— en el acto del consumo del hijo. La obra es el origen del motivo Zeus visto desde su contrario: el miedo que el sistema patriarcal genera sobre sus propios herederos. Sin la amenaza de Cronos, no hay Zeus. Sin el peligro de ser devorado, no hay estrategia de supervivencia.